martes, 23 de agosto de 2011

Día 15: uno que haya amado hace años y del que hoy reniega

La náusea, de Jean Paul Sartre
En la anterior entrada confesé que en mi adolescencia fingía leer a Camus. También fingía leer a Sartre. O mejor: fingía que me gustaban. Y lo fingía tan bien que en algún momento no pude distinguir fácilmente el gusto de la pretensión. He tardado años en comprender, lentamente, que Camus sí me gustaba de verdad, y que me apresuré a leerlo (no tiene sentido leer, por ejemplo, La muerte feliz, antes de los 40). También he comprendido que Sartre no era más que un capricho, y que hoy sólo salvaría algunos cuentos del El muro, como Intimidad. El resto, sobre todo sus "novelas" (La náusea, La suerte está echada), me parecen hoy verdaderamente impotables. A quienes no han leído La náusea, les aseguro que no se pierden de nada, por más que les insistan en que se trata de un "clásico". Lean El extranjero, que la contiene y la supera; pero ahórrense a Sartre.

12 comentarios:

  1. Siempre he admirado a Simone de Beauvoir. Y por extraño que parezca, por ella comencé a leer a Sartre. En su momento me gustaron varias imágenes de La "Nausea", pero siempre me gustaron más algunos de sus cuentos y de sus obras de teatro. Pero coincido contigo. Puede ser prescindible. No así su obra de divulgación "El existencialismo es un humanismo", ya que da cuenta de todo un movimiento histórico - cultural y explica de manera sencilla y clara toda una corriente teórica. Sin embargo, al leer esta entrada, terminó escogiendo también "La Náusea" e incluso "A puerta cerrada" (adorada por mi a los 18, 19 años), porque entendí que la palabra que en los últimos años relacionaba con algunas obras de Sartre era esa: renegar.
    Sin duda, De Beauvoir, y por supuesto el gran Camus, son superiores a Sartre.

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  2. "La cruz invertida" de M. Aguinis, que leí en la adolescencia. Más que amar al libro considero que me despertó interes en la lectura. Actualmente más que del libro reniego del autor.

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  3. Creo que leyendo La Náusea sentí, en efecto, náuseas. En alguna parte está guardado con el separador en la página 20.

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  4. "La sonrisa de un payaso", de Heinrich Böll.

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  5. Cuando era adolescente lei con afán "El caballo de Troya" de J.J. Benitez. Me parecía, tal vez por mi inocencia, fascinante la historia de aquellos libros. Hoy en dia, auxilio!. No sé cómo pude leerme esa "saga". Me quede con una buena biografía que él escribió titulada, "Yo Julio Verne".

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  6. La Isla Misteriosa, de Julio Verne. Fue durante muchos muchos años mi libro favorito, pero ahora tiene muchos muchos muchos años que no lo leo... es demasiado largo y descriptivo. Pero SE que sigue siendo maravilloso

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  7. No reniego de ninguno de los amados del pasado.

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  8. "Las aventuras del Barón de Munchausen" de R.E. Raspe. Al principio compré el libro porque formaba parte de una colección que incluía títulos como: "1984", "De la Tierra a la Luna", y "La isla del doctor Moreau". Aunque su lectura fue bastante entretenida al momento, en retrospectiva se trata solo de una serie de aventuras que reflejan hechos históricos de muy poco interés para mí. Sin embargo, no me puedo quejar, ya que esa lectura me dejó una enseñanza: que tanto el cazador como el filósofo, llevan consigo todas sus pertenencias siempre.

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  9. vladimir caraballo31 ago. 2011 13:16:00

    Esforzándome, podría decir que "La senda del perdedor" de Bukowsky (creo que ya lo había metido en otra categoría aquí), aunque no podría decir que haya llegado a "odiarlo"

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  10. Muy bueno este blog, lo he "linkeado"...
    pero, por favor, ese acento en "náusea", que falta por todos lados, y en otras palabras ("ahórrense", "mí"), y da ídem leer...

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  11. Gracias por una lectura tan acuciosa, La Mancha. Ya he hecho los cambios.

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  12. Los amores del pasado no causan vergüenza. Hacen parte de nuestra vida y en su momento fueron importantes. Quizá ya no sean tan importantes, pero que lo fueron... lo fueron... y mucho.

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